2.4.1. Los enfoques educativos: del oralismo al bilingüismo

Históricamente, tanto en España como en otros lugares, las lenguas de signos han recibido un tratamiento desigual en la educación. A lo largo del tiempo se han sucedido diferentes enfoques que van desde la exclusión total de estas lenguas hasta la implementación de modelos bilingües y biculturales que buscan equilibrar el uso de lenguas signadas y orales. 

Los modelos oralistas y monolingües priorizaron la adquisición de la lengua oral, inicialmente mediante técnicas como la lectura labial y, más adelante, con el apoyo de tecnologías auditivas, relegando o suprimiendo la lengua de signos. Posteriormente surgieron enfoques intermedios como la comunicación total o los sistemas bimodales, que incorporaron recursos gestuales para facilitar el acceso a la lengua oral. No obstante, estas propuestas no reconocían plenamente a las lenguas de signos como lenguas naturales, sino como apoyos instrumentales.

Paralelamente, la dicotomía entre educación especial y educación ordinaria ha marcado la historia educativa de las personas sordas. Durante décadas, la escolarización del alumnado sordo se realizó mayoritariamente en centros específicos de educación especial, muchos de ellos en régimen de internado. Aunque en estos espacios el uso de las lenguas de signos estaba oficialmente prohibido y castigado, la convivencia cotidiana favoreció la transmisión horizontal de la lengua y la cultura sorda. Con el tiempo, y de forma inicialmente informal, las lenguas signadas comenzaron a ganar presencia en las aulas. 

La Ley General de Educación de 1970 y, posteriormente, la LOGSE de 1990, marcaron un punto de inflexión al promover la escolarización del alumnado con necesidades educativas especiales en centros ordinarios. Este cambio respondió a una concepción integradora de la educación, pero tuvo como consecuencia la dispersión del alumnado sordo en entornos mayoritariamente oyentes, reduciendo los contextos naturales de socialización lingüística en lengua de signos. En la década de 1990 la lengua de signos comienza a ser reconocida en España como una lengua que permite el acceso al currículo educativo (Alcina Madueño, 2021a, 2021b).

Este cambio de modalidad educativa supuso el paso de contextos clave para la transmisión horizontal y el desarrollo de la lengua y la cultura de la comunidad sorda a otros en los que el alumnado sordo se encuentra con frecuencia aislado en entornos predominantemente oyentes, un hecho que se explica desde posiciones monolingües y desde discursos de carácter médico y genético (De Meulder et al., 2019).


Aroca Fernández, E. (2026). Contexto sociohistórico: la comunidad lingüística: educación de personas sordas: los enfoques educativos: del oralismo al bilingüismo. En S. Villameriel García (Ed.), Gramática de la Lengua de Signos Española (GramLSE) / Grammar of Spanish Sign Language (GramLSE). Real Patronato sobre Discapacidad-Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española. Recuperado el dd de mes de aaaa de https://cnlse.es/es/recursos/gramlse/indice/contexto-sociohistorico/capitulo-2-la-comunidad-linguistica/2-4-educacion-de-personas-sordas/2-4-1-los-enfoques-educativos-del-oralismo-al-bilinguismo