Niveles de los DLSE

Los DLSE se organizan en seis niveles que acreditan las siguientes competencias lingüísticas, es decir, aquello que la persona es capaz de hacer en lengua de signos española:

A1

Acredita la competencia lingüística suficiente para comprender y utilizar expresiones cotidianas de uso muy frecuente, encaminadas a satisfacer necesidades inmediatas; para pedir y dar información personal básica sobre su persona y sobre su vida diaria y para interactuar de forma elemental con personas signantes, siempre que estas signen despacio y con claridad y estén dispuestas a cooperar.


A2

Acredita la capacidad para comprender y utilizar expresiones cotidianas de uso frecuente, relacionadas casi siempre con áreas de experiencia que le sean especialmente relevantes por su inmediatez (información básica sobre su persona y sobre su familia, compras y lugares de interés, ocupaciones, entre otros ejemplos); para realizar intercambios comunicativos sencillos y directos sobre aspectos conocidos o habituales y para describir en términos sencillos aspectos de su pasado y de su entorno, así como para satisfacer cuestiones relacionadas con sus necesidades inmediatas.


B1

Acredita la capacidad para comprender los puntos principales de textos signados, siempre que versen sobre asuntos conocidos, ya sean estos relacionados con el trabajo, el estudio o la vida cotidiana; para desenvolverse en la mayoría de las situaciones y contextos en que se inscriben estos ámbitos de uso y para producir asimismo textos signados sencillos y coherentes sobre temas conocidos o que sean de interés personal, tales como la descripción de experiencias, acontecimientos, deseos, planes y aspiraciones o la expresión de opiniones.


B2

Acredita la capacidad para comprender lo esencial de textos signados complejos, incluso aunque versen sobre temas abstractos o tengan un carácter técnico, principalmente si tratan sobre áreas de conocimiento especializado a las que se ha tenido acceso; para interactuar con todo tipo de personas signantes con un grado suficiente de fluidez y naturalidad, de modo que la comunicación no suponga esfuerzos por parte de ninguna persona interlocutora, y para producir textos signados claros y detallados sobre asuntos diversos, incluidos los que suponen análisis dialéctico, debate o defensa de un punto de vista.


C1

Acredita la capacidad de la persona usuaria de la lengua para desenvolverse con soltura al procesar una amplia variedad de textos signados de cierta extensión, reconociendo incluso en ellos sentidos implícitos, actitudes o intenciones; para expresarse con fluidez, espontaneidad y sin esfuerzo aparente para encontrar siempre la expresión adecuada a la situación y al contexto, ya se encuentre este enmarcado en el ámbito social, laboral o académico, y por tanto para utilizar la lengua con flexibilidad y eficacia, demostrando un uso correcto en la estructuración de textos signados complejos y en el uso de los mecanismos de organización y cohesión que permiten articularlos.


C2

Acredita la capacidad para desenvolverse en cualquier situación en la que se requiera comprender prácticamente todo la información signada que se recibe, independientemente de la extensión de los textos, de su complejidad o grado de abstracción, del grado de familiarización con los temas que tratan o de la necesidad de realizar inferencias y otras operaciones para conocer su contenido; para expresarse de forma espontánea con gran fluidez y una enorme precisión semántica y gramatical, lo que permite diferenciar matices de significado incluso en ámbitos académicos o laborales con un alto grado de especialización y de complejidad.